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En aguas negras


Ruge el estruendo del mundo
… motor, acero y gasóleo…
La noche es oscura e inhóspita como las alas de un cuervo
 Tras los metálicos marcos de nuestras guaridas, aferrados al liviano trozo de tela que es nuestra sabana encaramos los demonios que acechan en las sombras. Buscamos, velantes o durmientes, una salida.
Huimos del dolor, pero no de un dolor cualquiera, si no del de la peor clase: aquel que nos infligimos a nosotros mismos
Nuestras dudas
Nuestros errores
Aquellas decisiones que tomamos… y las que no debimos tomar…
Todo vuelve, para perseguirnos, en el momento más frágil, más delicado, cuando nuestra mente para el arrollador martilleo de nuestro pensamiento… llega la calma…
… y caen las sombras…
En un parpadeo se han colado bajo nuestras sabanas, bajo nuestra piel y nuestras defensas. Inmisericordes nos torturan, nos recuerdan y nos susurran vilmente “y si…”
Los más  afortunados caen rendidos en las telarañas del sueño… las que no, navegamos en oscuras aguas de pesadillas…

Los amantes de agua


Veo nuestro amor y pienso en cientos de comparaciones, pienso que somos como el fuego, que nos quemaba al principio como un deseo incontrolable, pero que luego se convirtió en una llama firme y calida… pero el fuego es demasiado tempestuoso, demasiado intenso y efímero. Pienso en el agua, en como puede ser brava como una torrente o calmada como el agua que gotea suave por un canalón. El agua puede parecer calma y mansa cuando en las profundidades bulle en medio de una tempestad. El agua puede hervir ante la pasión más fogosa y convertirse en hielo ante la ausencia más triste…pero mi rey, mi amado, lo que importa es que el agua es una pizca de infinitud en un mundo tristemente finito…y eso, eso es tu amor para mi…

Corazón altivo


Son siempre mis pensamientos tuyos. Lo son también mis desvelos, y en esta hora oscura, la una, el sueño me robas de nuevo.
Remendaría mis palabras, nada más salieran de mi boca, si el tiempo así me lo permitiera. Odio y me escuecen cada palabra que ha llegado a herirte, por eso en esta historia no habrá más reproches, ni miradas, ni nada, sólo un corazón altivo, que en tus manos fue a caer, y desde sabe Dios cuándo, solo late por tu ser. Es ese, mi corazón altivo, quien humilde te dice que te ama, que otra cosa no se atreve a desear, no espera más que el tuyo, también testarudo, sepa querer y perdonar los errores de una servidora, que tiene tantos defectos como virtudes y que gratamente es toda tuya. 

Lo que te echo de menos

En la soledad de mi noche pienso en ti una vez más, me visitas cada hora como un reloj de cuco bien afinado. Tu eres la presencia junto a mi almohada: es un sonido, tal vez una risa. Quizás una sensación, puede que una caricia. Tal vez un recuerdo…

Si, eres un recuerdo, un visitante no deseado que me recuerda cada oscuro minuto, que aún no estás conmigo, que te has marchado lejos de mí, llevándote contigo el calor de tu abrazo.

No saldrán de mis labios los sonidos, ni de mis dedos las palabras que puedan hacer justicia a lo que siento ahora.

Un escritor aficionado que se ha quedado indeciso ante una hoja de papel en blanco, con las palabras resistiéndose a ser escritas, estas son ingratas compañeras, ya que fluyen, se amontonan en la punta de mi lengua y de mis dedos, embarullando mis pensamientos, pero no encuentran cobijo ni cabida en este silencio, que las ahoga antes de salir, que las ahoga con un vaso de agua ahoga la llama de una vela.

Silencio de tu ausencia, que cubre como una manta mi cama, que en vez de darme calor solo me da frío y pesadillas…

Me gusta...

Me gusta que me sonrias y no digas nada

Me gusta que me mires y lo digas todo

Me gusta quererte sin tener una razón

Y me gusta que cada día me des una razón nueva para quererte

Me gusta que me beses el cuello,

Pero también que cojas mi mano en la tuya

Me gusta que me tiemblen las piernas con tus besos

Y que me arranques las sonrisas con tus bromas

Me gusta…me gusta…me gusta

Resumiendo,¡ me gustas tú!

EL frío perdón

Este quiero dedicarselo a mi nuevo "critico"!Muchas gracias^^

El amanecer avanzaba lento y frío por el horizonte mientras ella esperaba. La cama se había quedado revuelta, de la noche pasada en vela. En la mesilla, brillaba con luz propia el frasco de cristal que había comprado al boticario. El elixir para su libertad.

Empezaba ya a sentir el frío en las manos y en el rostro. Sentía como su alma se iba despegando de su cuerpo lentamente y como al final, el suspiro de la muerte en su nuca cortó todas las ataduras. Ella se sintió ligera y suave como el aire y volviendo la vista atrás contemplo como su cuerpo terrenal quedaba tumbado en el suelo, con los labios amoratados por el veneno.

Ante ella se abrió un camino de luz pálida y fría. Estaba atemorizada, aún así sus nuevos pies fantasmales la guiaban hacia aquel camino brillante, que era cálido y frío a la vez bajo sus pies.
La joven anduvo por el pasaje de luz tanto rato, que pensaba que no se acabaría nunca y su condena por su cobarde apto sería rondar por aquel camino toda su otra vida. Sin embargo, pronto aparecieron ante ella una puerta enorme.

Era tan grande la puerta, que aún mirando hacia arriba no podías ver su fin. De la puerta colgaba una aldaba enorme en forma de cabeza de Gorgona. La joven llamó a la puerta asustada.
La Gorgona cobró vida de pronto y la joven se encontró rodeada de serpientes, que siseaban cerca de su oído. Los ojos de la Gorgona clavados en ella:

- Tu nombre niña – rugió la Gorgona
- Aileen –
- ¿Cuál fue tu muerte?-
- Me envenené –

Las serpientes de la Gorgona sisearon con más fuerza y su dueña torció el rostro. La aldaba no dijo nada más y volvió silenciosa a la puerta. Nada sucedió durante un momento, pero los goznes de la puerta chirriaron y esta empezó a abrirse lenta y pesadamente, abriendo paso a Aileen.

Con el miedo haciéndole temblar las rodillas Aileen cruzó la puerta. Hubo un fogonazo de luz que la dejó ciega unos instantes y luego la sala apareció entre sus ojos.

Era grande, inmensa, azul como el cielo de verano. Largas columnas se alzaban hacia el techo, rectas y orgullosas, sujetando una bóveda de cristal brillante. La sala estaba llena de gente, no, de figuras tan fantasmales y etéreas como ella, que clavaban sus ojos sin brillo en la recién llegada.
Al fondo de la sala, sentada en el trono más majestuoso que Aileen había visto jamás, estaba sentada una mujer. Tenía la mirada fría y temible, los labios finos apretados en una línea, el cabello blanco y ralo cayendo por los hombros hasta la cintura. Sus ropajes eran sencillos, como los de los demás espíritus, pero sus ojos estaban llenos de vida y brillaban como ascuas.

La sala, a pesar de estar llena de gente, guardaba silencio absoluto y todas las miradas estaban clavadas en la mujer del trono, que no apartaba sus ojos de Aileen. Cuando por fin se decidió a hablar su voz, firme y cadenciosa, reverberó por toda la sala, llenándola de vida.

- Aileen, caminante del camino de la luz, la Gorgona nos ha avisado de tu llegada –

Los espectros empezaron a zumbar cuando la mujer pronunció su nombre. Un escalofrío le recorrió la espalda a la joven al escuchar aquel sonido tan fantasmal. Sentía todas aquellas miradas vacías clavadas ahora en ella, viendo todo lo que antes había ocultado su piel y la juzgaban. Eso era aquello, un juicio, su juicio, y aquella mujer de mirada penetrante no era otra cosa que su juez.

La mujer bajó del trono y se situó frente a Aileen, que temblaba de pies a cabeza. Su voz se dejó oír de nuevo, acallando el siniestro zumbido:

- Sabemos de la forma en que moriste – estaba tan cerca que Aileen podía sentir el frío que emanaba de ella y que la envolvía empeorando su temblor – has cometido un agravio al señor de los Fríos –

Esta vez cuando su voz cesó no llegó el zumbido. Los espíritus permanecieron silenciosos, mirando ahora a la mujer. Aileen no se atrevía a levantar la mirada, pero cuando la mujer prosiguió, la fuerza de su voz la obligó a hacerlo:

- Pero el señor de los Fríos ha visto tu vida y ha decidido perdonarte – al cogerla de los hombros su tacto se volvió cálido y la joven dejó de temblar
- Tu vida como mortal fue desgraciada y tu muerte trágica, por eso mi señor ha decidido otorgarte un gran deber– los espectros a su alrededor iban desapareciendo poco a poco y pronto solo quedaron ellas en la sala
- ¿Cuál es ese deber?- preguntó aún asustada
- Tú serás la encargada de que aquellos que han sido desgraciados, no lo sean también en su muerte -
- ¿Pero cómo? –
- Tú pequeña, que llevas la luz en tu nombre, iluminarás su camino y les guiarás a un lugar donde puedan ser felices, aún en la muerte –


Hola lectores mios! a que noa divinias que? sii también es una historia para mis cuentos del hielo...ya sé que os estoy bombardeando mucho con este tema pero de verdad vuestra opinión es muy importante, y en este especialmente por que no estoy segura de que vaya bien con los anteriores. Un saludo!!

Laura en el país de las guitarras

Esta historía se la dedico a un amiga. Tortu! esta va por ti!

La maldita púa debía haberse caído debajo del asiento. Esa cosita con vida propia a la que tanto adoraba había decidido perderse por algún lado y hacerme buscarla por todo el vagón. Menos mal que a estas intempestivas horas para volver a casa desde la universidad, las nueve de la noche, no hay nadie en el tren. Si no me habrían visto agachada, de rodillas en el suelo con medio cuerpo metido debajo del asiento.
Por una púa normal no habría hecho esto, pero entendedme, es mi querida púa del concierto de los Chiiiiildren of bodooooom(imaginaros el tono de heavy ¿vale?). Vamos que no es una de esas cosas que una se pueda permitir ni siquiera perder de vista un momento. Tuve que morder a un tipo alto como una torre para conseguirla, agarrarme del pelo de una de esas fans larguiruchas que me impedían el paso y agarrar mi preciosa púa… que grandes momentos aquellos, los gritos de la fan, el tipo aún quejándose del mordisco en la mano y yo con mi pequeña y dulce púa acunada en la palma de mi mano.

Y ahora estaba perdida. Estoy tan distraída que cuando el tren casi frena en seco y yo me golpeo de la forma más imprevisible. Sentí el golpe del asiento contra mi nuca y luego todo se puso borroso y negro…

Ahora la luz era muy intensa, tanto que me hacía daño aún con los ojos cerrados. Tenía la boca seca y espesa. El suelo era caliente y arenoso, me hacía cosquillas en la palma al mover la mano. Yo no quería abrir los ojos, se estaba demasiado a gusto sobre la arena calentita, pero había algo que me molestada, se me clavaba en la espalda y me estropeaba el momento, así que al final, a regañadientes y con muuucha calma, abrí los ojos un poco, giré sobre mi costado, me dejé caer hacia un lado y cuando la arena empezó a molestarme de verdad en la boca, me levanté.
Si no hubiera estado tan dormida, supongo que me habría sorprendido levantarme en medio de un mar de arena roja, en lo que era lo más parecido a un cementerio de guitarras. Pero bueno, no es que esté muy lúcida cuando me despierto ¿vale? El caso es que aquella cosa que me molestaba tanto en la espalda, era la bendita púa, que de alguna manera había llegado allí conmigo. Sin perder un momento, volví a engancharla en el cordón que me colgaba del cuello y la puse a salvo bajo mi camiseta de Evanescen.

El caso, es que ahora que estaba bien despierta, aquel mundo era un poco raro. Allá donde mirara no había más que arena roja y aquí y allá desperdigados partes de guitarras. El caso es que yo no podía estar más sorprendida que cuando, surgió de la arena, ni más ni menos que James Hetfield (el cantante de los Metálica para aquellos que no le conozcáis) y dijo…

Continuará...

Con vosotros

A todos los que leéis mi blog:

Con vosotros, he sido guerrera, poetisa y pájaro

Con vosotros he destilado la luz de las estrellas y he mirado a la cara al Sol.

Con vosotros he recorrido mil caminos y mil mundos, llenos de vida e imaginación

Con vosotros he soñado que volaba a lomos de un caballo alado, blanco como la luna

Con vosotros, he llorado, he reído y he amado.

Con vosotros he corrido bajo la lluvia para encontrar a Raúl

Y con vosotros amé a Inés, la circense

Con vosotros he seguido un camino enlosado de baldosas amarillas y he encontrado valor, amor y miedo.

Con vosotros he sido el más cruel de los sicarios y el más solitario de los hombres…

Con vosotros, con vosotros, espero seguir como ahora, escribiendo, pluma en mano y teclas bajo los dedos.

En mi entrada numero 51, quería agradecéroslo a todos, a los que me seguís, a los que me leéis y a los que me comentáis, por que sois vosotros los que me animáis a seguir escribiendo y a quien debo estas 51 entradas. Muchas gracias y¡ hasta pronto!

El principe de los no voladores

Para mi salvadora de pingüinos particular. Que lo disfrutes Eiram^^


El país de las Aguas Heladas estaba en el lejano Mar del Hielo y era un lugar inhóspito y solitario. Sus habitantes eran gente huraña que vivía refugiada en las cuevas de las Montañas de Hielo, dormían todos juntos en un mismo lugar para darse calor unos a otros y adoraban al gran dios Khinse. Ese gran dios controlaba las tormentas, los peces y las épocas de hambruna, por eso, cada luna llena se ofrecía en su pequeño sacrificio en su altar.
Esta vez la luna llena llegó tras un largo ayuno, con tormentas desoladoras que impedían salir a cazar y muchos de los suyos había muerto. El gran sacerdote de los hombres de las Aguas Heladas decidió que debían ofrecer un sacrificio mayor para aplacar la ira del helado dios. Así que los agotados isleños salieron a buscar pos sus tierras una ofrenda que pudiera agradar a su dios.
Recorrieron las heladas praderas, las bravas costas y los escarpados acantilados. Al fin volvieron los agotados cazadores al calor del hogar. Fueron recibidos en medio de una gran alegría ya que traían una bestia legendaria, cazada en los peligrosos acantilados.
Era una bestia con alas, parecida a una foca, pero con el pico de un pájaro. Su cuerpo era blanco y negro y sus pequeños ojitos brillaban con inteligencia.
Los moradores de las Montañas estaban encantados. Nunca había visto un animal como aquel. En las antiguas leyendas, transmitidas de madres a hijas, generación a generación, se les llamaba los No Voladores. Eran unos pájaros de mal agüero, maldecidos por el gran Khinse. Uno de ellos se había atrevido hace muchas lunas a desafiar al rencoroso rey del frío. El No Volador dijo que con sus grandes alas negras podría volar más alto y más rápido que el grandísimo dios.
Entonces, el dios, castigando su arrogancia, le quitó sus grandes alas y lo condenó a no volver a volar nunca. Lo castigó a ser un ser torpe, la burla de todos los de su especie. El arrogante pájaro, demasiado avergonzado por su nuevo aspecto, se refugió en el único mundo que aún le quedaba: el agua.
Allí se convirtió en el más rápido de los nadadores. Nadaba desde el fondo y alcanzaba los peces antes que sus hermanos voladores y conseguía eludir las fauces de las hambrientas focas con su veloz aleteo.
Sin embargo sus crías debían nacer en la tierra, y era allí, con su lento y torpe caminar, donde se volvía más vulnerable, para ser cazado por los hombres y ser ofrecido para expiar su negra culpa ante el dios Khinsé.
Cuando Eirma, un joven de la tribu, vio a la extraña ave, no le pareció que fuera una bestia arrogante. Miraba a su alrededor con miedo y emitía unos estridentes graznidos parecidos al llanto desconsolados de un bebe.
Eirma se apiadó de la criatura y esa misma noche liberó al No Volador de sus ataduras y lo condujo en medio la oscura y calmada noche hasta los acantilados. Allí el pingüino le hizo una reverencia de agradecimiento y saltó al agua.
A la mañana siguiente cuando la tribu despertó y descubrió que su ofrenda había desaparecido la ira corrió como la pólvora. Todos estaban furioso y pronto descubrieron que había sido Eirma, la enojada tribu decidió ofrecerle a él como sacrificio.
Llevaron a su ofrenda hasta los acantilados donde la noche anterior Eirma había liberado a la bestia. Le ataron las manos y los pies para que no pudiera huir y defenderse y entonces, el gran sacerdote, rezó al dios Khinsé, para que aceptara su humilde ofrenda. Y arrojó a Eirma por el acantilado.
El joven cayó al agua helada y desesperado intentó librarse de sus ataduras. Era imposible. Cuando el joven ya se daba por vencido, vio como una elegante figura se acercaba a él nadando. Era el No Volador que el mismo había liberado.
El pájaro agarró con su pico las ropas de Eirma y tiró de él a toda velocidad hacía el fondo. Ante los ojos del joven apareció un palacio submarino. Tallado en la piedra, brillante y hermoso como el amanecer.
El No Volador le llevó hacia una sala donde había un viejo pájaro. Ese pingüino decía ser el rey de los No Voladores y le estaba tan agradecido por haber salvado a su hija de su cruel muerte, que deseaba nombrarle príncipe de su reino y entregarle la mano de su hija.
En cuanto Eirma aceptó aquella agradecida oferta, su cuerpo empezó a cambiar. Sus brazos se convirtieron en unas picudas y vigorosas aletas. Su nariz se alargó y formó un pico anaranjado y duro. Se volvió ágil y rápido dentro del agua. Se convirtió en un No Volador.
Así fue como la bondad de joven Eirma fue recompensada y vivió feliz para bajo las aguas, y nunca más volvió a pasar hambre ni frio, mientras que sus hermanos de la superficie sufrían las iras de un inclemente dios, que al maldecir a aquellos pájaros los había hecho más especiales.

La estatua de hielo

El suelo de mi habitación está frío, lo noto contra mi mejilla. El ambiente es cálido, una noche de principios de verano. Por un momento los coches se silencian en la avenida y observo el techo negro de mi habitación. No puedo dormir, mis pensamientos revolotean como mariposas enjauladas que no me dejan descansar. Mordisqueo la cadena que llevo al cuello para calmar mi inquietud. Me gustaría que desaparecieras por un momento de mis pensamientos, poder descansar esta noche.
Tú, siempre tú. Eres como una estatua de hielo en medio del verano. Si me acerco a ti, eres fresco y dulce, un alivio dentro del abrasante infierno de la ciudad, pero no puedo quedarme a tu lado, no puedo acariciar tu piel congelada, porque me quedaría pegada a ti, sin poder alejarme mientras tu hielo quema mis dedos. Esa es la sensación que tengo, ahora y en todo momento, siempre me alejas, si me acerco me quemo y si me alejo, siempre quiero volver a ese lugar fresco y dulce a tu lado. Querer es un verbo difícil, la añoranza no es un sentimiento fácil y el dolor es amigo de los dos. Y yo te quiero, te añoro y me duelen tus heridas, las que sin pensarlo me infringiste, aquellas que me hacen ese daño dificil de olvidar, facil de curar. Ojala lo entendieras de verdad y por una vez pudieras darme lo que yo más ansío...pero sé que no será así, por que las cosas son lo que son y nunca será de otra manera, lo unico que queda esperar es la dura batalla entre el corazón y la sensatez, que yo observo inmovil sobre el suelo, mientras el mundo detrás de mi ventana vuelve a ser palpitante y ruidoso. Buenas noches

Un lugar a tu lado

Para Álvaro, por lo que eres para mi
A veces, cuando miro por la ventana y cuento las gotas de lluvia en mi ventana, que son tantas como las horas que llevo sin verte, pienso que te añoro, que si la noche fuera más corta y los días más largos, robaríamos horas a la impávida luna, horas que pasar en el parque, dejando que el sol ilumine tus ojos, tan llenos de secretos como los míos.
No te lo digo tanto como debiera, pero eres especial. En los momentos oscuros, en los que me siento sola, agotada y sin fuerzas, cuando siento que mi lugar en el mundo desaparece, me consuelo y pienso, aún insegura, que al menos tengo un lugar cálido. Ese pequeño lugar donde me refugio cuando todo lo demás falla. El silencio a veces es mi mayor tortura, el tuyo a veces, otras tantas el mío, pero lo respeto porque sé que después de los silencios angustiosos llegaran otros más lentos, más dulces y pacientes que se cuelan entre nosotros y todo lo demás y nos hacen fuertes, nos hacen uno. Y tú me miras con esos ojos, que derrumban todas mis murallas y abres poco a poco los goznes oxidados de mi corazón y lo abres todo para ti y lo acaricias dulcemente, con palabras casi burlonas y susurrantes.
Por todo esto y más quiero estar a tu lado, todo el tiempo que me dejes, y todo el que me gustaría, pero no quiero mirar al futuro, sólo al presente, porque cada minuto a tu lado es el momento más precioso.

M loves M

Nos conocemos desde siempre, pero no nos vemos nunca. Somos los amantes de Teruel, tonto ella y tonto él. Te quiero pero te engaño, me quieres pero me mientes. Es un ni contigo ni sin ti, siempre aquí y allá, siempre tu y yo pero casi nunca nosotros. Si me paro a respirar y pienso yo quiero a alguien como tú, tú eres mi partido mi juego, pero hay veces que no te quiero. Tú y tus manías, yo y mi orgullo, siempre igual siempre de acá para allá. El camino ya es largo y tuvimos muchas paradas, muchos apeaderos en corazones desconocidos, ajenos, extraños que no nos comprendieron, que no nos valoraron lo suficiente. Ahora otra vez, estamos juntos aquí de nuevo. Eres como un muelle, siempre tirando de mi hacia ti y cuando me acerco rebotando de nuevo por miedo de que el alambre se enredara y nunca más pudieramos separarnos. Yo soy como soy y tu lo sabes, me conoces. Yo sé quien es ella, la que te encandila cuando yo no estoy, me enfada me cabrea y la detesto, pero por alguna extraña razón pensar en tí sigue haciéndome sonreir. No hay más explicación que pueda darse, somos M+M y siempre fuimos así. Siempre somos así y en el fondo de mi corazon desgastado ya de golpes, batallas y paradas desafortunadas, espero que sea así siempre. Por que si te marchas yo me muero, por muy cursi y redicho que resulte. Cosa extraña esto del amor. Sólo tu y yo

Una dedicación para todos esos amores imposibles que no pueden vivir ni juntos ni separados.

Enamorarse de unos ojos

Si te enamoras de la boca te enamoras de las palabras
Las palabras cambian y las bocas miente
Enamorarte de una boca es enamorarte de sus mentiras
Una boca ha besado miles de besos y ha dicho te quiero, te odio y te necesito
Todas dejaron un vacio y una mancha...
Enamorarte de las manos es enamorarte de las caricias, de la pasión
Sientes el suave tacto ardiente y el mundo compieza a girar
No ves más no escuchas más solo sientes las manos
Pero cuando las manos se separen caprichosas sólo sentirás el frio de la soledad
Sin embargo...cuando te enamoras de unos ojos, ay, los ojos
Puedes enamorarte de unos ojos oscuros, claros o imaginarios
Da lo mismo
Los ojos ni mienten ni callan
Son el espejo del alma...
Yo me enamore de unos ojos
y desde entonces no he dejado de quererle
Son en lo primero que pienso al levantarme
y lo ultimo que susurro al acostarme
Sus secretos me fascinan, su ternura me diluye
Por que al enamorarme de los ojos
me enamoré de la persona
con todos sus secretos, sus defectos y sus virtudes
todo eso que puedes ver al mirarle y todo aquello que no ves
todo lo que ocultan sus ojos
es todo a lo que yo quiero