Bueno por fín la octava parte del diario. Siento mucho haber estado tan silenciosa, pero he estado ocupada con cosas de la universidad y avanzando mi libro y no he tenido tiempo de escribir, pero hoy he actualizado doble y espero que os guste. Un saludo

Eva
Desde el primer momento que la vi, la odie. Mi madre dice que era demasiado pequeña para acordarme, pero me acuerdo. Recuerdo aquellos ojos grandes oscuros, la melenita corta y esa sonrisita graciosa que encandilaba a todo el mundo. Recuerdo la admiración que despertaba los mimos que le daba mi madre y como miraba mi padre a su madre, pero lo peor era ella. Esa fierecilla con cara de angelito que los había hechizado a todos, pero no era más que una revoltosa disfrazada de princesita y allí la única princesa era yo. Ahí empezó la guerra.
Íbamos a todas las comidas con nuestras madres, con nuestros incómodos vestidos de algodón blanco almidonado y las horquillas molestando en la cabeza. Sonreíamos y hacíamos jugarretas inocentes mientras nos pellizcábamos por debajo del mantel. Fui a la misma guardería, a la misma clase de ballet, a la misma piscina…pasábamos todo el tiempo juntas. Era una lucha constante, pero de alguna forma lo pasábamos bien. Hasta que llegó él.
Él lo estropeó todo. Inés dejó de hacerme caso para irse con ese crío de ojos azules y mirada tranquila. Eso me enfadaba. Si, la chinchaba pero era mi amiga, pero hubo un momento en el que dejó de serlo. Dejó de existir esa lucha constante entre ella y yo, y el odio se volvió verdaderamente cruel. Era una niña repipi y presumida, orgullosa de su larga melena azabache que sólo se preocupaba de que los niños la miraran, y eso no cambio cuando él se fue, empeoró aún más y yo empecé a ser como ella, a querer superarla en todo, en volver a ser la princesita a la que todos miraban.
Casi me quedo sin aliento cuando la he visto entrar en clase hoy. Como siempre, la he visto entrar por el rabillo del ojo y he aprovechado la ocasión para hablar con Raúl, porque su indiferencia empieza a volverse muy molesta. Entonces he empezado a oír los murmullos y los grititos de sorpresa ahogados y me he vuelto para mirar. No creo que mis ojos puedan abrirse ya más, no comprenden lo que están viendo. Inés, la niña orgullosa de su melena larga y sedosa, ahora parece un chico. Se ha cortado el pelo muy corto, a mechones desiguales, como si lo hubiera hecho ella misma. Parece otra persona, se la ve intranquila pero sin perder el temple. Pasea la mirada por la clase buscando algo. A alguien. Yo sé lo que busca. Miro a Raúl que está sentado a mi lado. Él también la está mirando, su rostro está tan frío como siempre, pero yosé lo que está pensando, él no es más que otro estúpido orgulloso. Está pensando que está aún mas guapa con el pelo así, que sus ojos oscuros parecen llenos de luz y que se muere de ganas por levantarse y abrazarla, pero no lo hará, porque ella lo ha decepcionado y ha herido su orgullo. Ella es de lo único que habla. Apenas la menciona, pero sólo habla de ella. Habla de ella cuando me besa sin fuerza a penas, cuando pasa la mano sobre mis hombros como si fuera sólo un conocido y no mi novio, cuando tras hacerlo, exhausto mira al techo de mi habitación deseando que fuera ella y no yo la que estuviera desnuda a su lado. Yo sé todo eso, pero cada vez que me mira, me sonríe y me miente diciéndome que me quiere con un beso, yo soy feliz, una idiota feliz y engañada. Porque yo le quiero, yo también le he querido desde siempre, pero como siempre me ha dejado en segundo lugar. Me consuelo a mí misma pensando que él es mío de momento y le planto un beso en la mejilla antes de levantarme para hablar con ella:
- Vaya Inés, ¿le debías dinero al peluquero?-
- No, que va, simplemente me apetecía cambiar de imagen, ya sabes renovarme – retuerce entre sus dedos un mechón desigual – la vida es para los que se arriesgan ¿sabes?- y le mira como pidiendo que le dé la razón pero contraataco
- Y de los que no tienen gusto en tu caso –
- Puede, pero eso ya me da un poquito igual – me quedo sin respuestas un segundo eso me sorprende, pero no puede haber cambiado tan rápido
- Vaya, menos mal porque ayer mismo hablaba con Raúl de lo poco atractivas que son las chicas de pelo corto- ha merecido la pena hacerme pasar por imbécil para ver su cara herida, le mira otra vez pero él ya ha apartado la mirada. Cobarde, dejarás que la hagan daño por orgullo
- Entonces está bien que sea tu novio y no el mío – lo dice con naturalidad, pero su voz flaquea en la última palabra
- Ya lo sé, es un encanto – cojo uno de sus mechones y lo acaricio entre las uñas de manicura francesa perfecta – aún así estas preciosa, seguro que algún chico le gustan las chicas un poco…masculinas – me voy meneando el culo como la furcia que le acabo de demostrar que soy y me siento al lado de Raúl acariciándole el brazo
***
-¡¿ES QUE NO VAS A DECIR NADA?!¡¿VAS A QUEDARTE CALLADO COMO SIEMPRE. COBARDE?!- le grito
- Lo siento-
Es lo único que dice y me deja en el suelo gritando y golpeando las paredes, desesperada, despechada y sola:
´- Lo siento no es suficiente- logro balbucir entre sollozos, pero él ya no me oye
Bueno para todo tiene que haber una primera vez y he decidido colgar este premio. No me malinterpreteis, no es que los demas no me parecieran importantes, al contrario me hace muy feliz recibirlos, pero no me parecia merecerlos y hoy como tengo alta autoestima he decidido colgarlo. DE cualquier formar, muchisimas gracias a todos los que me nominasteis antes^^
Decir quién te lo entrega y agradecerlo: Gracias a No solo relatos cortos. Fuiste uno de los primeros blogs que leí y probablemente la primera de mis seguidoras, y eso es un puesto muy importante y no lo olvidare^^
2 –Mencionar 7 cosas extrañas/raras/diferentes sobre ti
1. Me encanta salir descalza a la terraza cuando hay tormenta
2. Me se la declaración de Darcy de Orgullo y Prejuicio de memoria XDD
3. Mis inspiraciones van por etapas, a veces pintura a veces escribir
4. No me gusta el amarillo por que pienso que voy a conunto con mi pelo
5. Siempre prefiero lo salado a lo dulce y lo frio a lo caliente
6. No podría escribir ni dibujar sin canciones que me inspiraran.
7. Me encanta ser "rara" considero que ser normal es sumamente aburrido y tedioso
Me escabullo entre las sombras de la caseta como un pequeño ratón de campo. La ventana emite un crujido al cerrarse, pero todo el mundo duerme dentro, nadie me oye. Mi vestido blanco raído huele a naftalina, secretos y misterio. Mi pelo huele a magnolias, las que se entrelazan entre mis rizados cabellos. Mi corazón late a toda prisa en mi pecho, urgiéndome a seguir andando, a llegar por fin a la ansiada reunión.
Los robles del bosque me protegen bajo sus fantasmagóricas formas, susurrando sus hojas una canción más antigua que la tierra. La luna está oculta en el cielo esta noche y solo algunas tímidas estrellas se atreven a brillar frente a la oscuridad. Mi aldea es también un sombra que se aleja poco a poco, callada y temerosa, supersticiosa y creyente de las viejas tradiciones grabadas en nuestra sangre como el trabajo marca nuestras manos. Mis pies suplantan a mis ojos, llevándome por el camino que cientos de veces han recorrido. Conocen cada recodo, cada piedra y cada hoyo de este camino y guían a mi espíritu hábilmente hasta llegar al prado. Las otras ya están allí. Figuras menudas y algunas regordetas, que completan un círculo albo en torno a un hombre. Mi respiración se hace más intensa al verle y siento como el rubor colorea mis mejillas. La cruel luna decide iluminarnos con su luz mostrando al círculo mi rubor. Atravieso el círculo hasta el centro. Todas susurran un mantra turbador que embota mis sentidos. También lo hace su esencia, su olor dulzón e intenso, el color de su piel tostada por el sol brillando para la pálida luna. Esta completamente desnudo y por su pelo gotean pequeñas perlas de luz. Ya se ha purificado, es consciente de sus deberes. Se acerca a mi y se me olvida respirar. Me va desatando las tiras del vestido poco a poco mientras que el círculo albo canta su mantra. Sus manos son diestras y suaves, como una caricia.
Nuestros cuerpos se funden al son del cántico que ha aumentado de volumen. Sus manos prenden llama en mi piel, mientras sus labios trazan senderos aterciopelados y dulces por mi piel. El dolor está presente, pero mi mente está llena de él, del aroma de las magnolias que se han desprendido de mi pelo, de la luna que observa fría desde el cielo nuestro ritual. El ritual que la honra, la entrega de mi doncellez en una de luna llena, dentro de un círculo de luces tan blancas y puras como lo era yo antes de esta noche. La unión entre sol y luna, hombre y mujer. El ritual termina en un espasmo, una oleada de placer doloroso que arque mi espalda y me nubla mi vista, mientras un cálido reguero de sangre se desliza por el interior de mi muslo. El aquelarre ha acabado. Mis antiguas hermanas se deslizan de nuevo entre las sombras del bosque, dejándonos solos en el claro, nuestros cuerpos desnudos bañados por la luz celeste. Me susurra al oído y me besa en los labios. No puedo evitar sonreírle. Él ha sido mi elegido, con él pasaré el resto de mis días, y si Selene quiere, cuando tenga una hija, la traeré aquí y la iniciaré en el ritual, como llevamos haciendo siglos y siglos. El aquelarre se transmitirá como una marca de sangre generación tras generación, hasta que nuestras líneas se borren por la mezcla y nuestros huesos no sean más que polvo que alimente la tierra de nuestra querida Selene. Pero para eso queda mucho, mucho tiempo.