Para aquellas más presumidas, a las que os guste el maquillaje y los productos de belleza en general acabo de abrir un blog nuevo con algunas amigas, por si a alguna os interesa pasaros. Un saludo!
Los secretos de las camelias
viernes 27 de enero de 2012
martes 17 de enero de 2012
Eléctrico
El silencio se amontona en mis
oídos.
La habitación se desdibuja a suaves brochazos,
mientras la sangre golpea por mis venas al son de tambores embravecidos.
El valor, quizás sólo la
adrenalina, hormiguea por mis manos, haciéndolas temblar.
El impulso me electriza, no soy
mas que hierro, atraído por ese fascinante imán que es tu mirada.
Mi aliento, entrecortado, se
cuela por mis labios, entreabiertos, expectantes…hambrientos.
Un impulso más y me ahogo en la
profunda negrura de tus iris, que me atrapan, mucho antes de que tus labios
atrapen el fino suspiro que es mi aliento.
Las pulsaciones se aceleran tanto
que no son más que un sordo rumor en el umbral de mi casi extinta cordura.
El calor que desprenden tus
labios recorre mi mandíbula, pasa susurrando bajo mi oreja y se pierde en mi
nuca, envolviendo lo que queda de mi pensamiento en
sábado 14 de enero de 2012
Alma de Blues
Quiero que mi voz sea cadenciosa y triste cuando le cante a la muerte que me perdone un día más ...
Hoy quiero que mi alma condenada se mueva al ritmo de un blues muy triste.
Etiquetas:
historia triste,
Inspirada,
melancolia
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miércoles 11 de enero de 2012
El abismo y la playa
Las rocas tiemblan inestables bajo sus pies. El revoltoso viento del oeste despeina su cabello azabache, empañando su mirada, gris pétrea, que sigue clavada en el océano embravecido, coronado por sombrías nubes de tormenta.
El frío puño del miedo atenaza su corazón, pero no retrocede a pesar de que su corazón golpea su pecho como un pájaro asustado, mientras su garganta, casi asfixiada, contiene las lagrimas. Le dijeron que no llorara...la instaron a sonreír...y a guardar sus sentimientos allí donde nadie más que ella pudiera verlos... pero ahora, a un sólo centímetro del abismo, la desesperación le da alas: sus brazos se extienden, desafiando al viento del oeste, un segundo antes de dar el paso hacia el vacío.
La caída es larga.
Los sonidos desaparecen.
El mar... el viento... el rugir de las olas... No son más que vagos ecos que resuenan en su mente.
El agua la recibe con sus mil agujas heladas. La sorpresa y el dolor son tales que de sus labios escapa un pizca de burbujeante aliento.
Se deja arrullar un momento por la tétrica ternura del mar. Se acurruca en su glacial y oscuro abrazo. Su cuerpo va cediendo su calor al agua, que ambiciosa, exige más.
Sus ojos se abren, piedra gris en un océano azul. Su mente despierta y se sacude entumecida del frío.
Cuando sus yemas atrapan la áspera arena de la playa, ella sonríe y llora a la vez, hasta que el llanto se desborda y no deja espacio a nada más.
Los ojos le escuecen por la sal, pero las lagrimas lo limpian todo a su paso: la sal...el corazón...la tristeza.
Cuando la lluvia llega, ella está acurrucada en la playa, y del torrente de llanto no quedan más que los resquicios. Siente su pecho más ligero y mira al cielo negro que descarga sobre ella. Sus ojos ya no son fríos ni pétreos, ahora son grandes espejos grises, que libres de todo dolor ven el lento caer de la lluvia.
Sus ojos se cierran y se deja arrullar por las olas, que lamen la playa, por la tormenta que ruge sobre su cabeza, por todos los sonidos del mar que ahora la hacen sentirse libre.
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miércoles 14 de diciembre de 2011
Martes 13
Las calles estaban silenciosas.
Ni un suspiro rozaba el asfalto. Unas pisadas se intuían, a lo lejos,
acercándose apresuradas hasta el punto donde nosotros, meros espectadores,
observamos todo extrañados, quizás algo expectantes. Casi suspiramos al verla, una
muchacha joven, tapada con un manto tan negro como las sombras, oscuros
centinelas de las calles. Es descuidada, tropieza con un pequeño obstáculo y
toca una pared. Aparta su mano con el rostro lleno de terror, pero ya es
demasiado tarde, toda la pared del edificio se ha vuelto de cristal. No,
cristal no, toda la pared del edificio se ha convertido en un enorme espejo,
que se resquebraja y deja caer una lluvia de afiladas agujas sobre la chica,
que se protege con las manos. Ninguna de ellas la daña, ninguna de ellas daña
la nívea piel, solo dejan marcas negras en su piel. Estigmas, tatuajes que
recorren sus brazos y su cara con sinuosas letras...
Entonces se oye un ruido.
Tampoco es un ruido, ni siquiera se pude decir que lo oigamos. LO SENTIMOS.
Algo se acerca, la muchacha parece aterrada, mira en todas direcciones e
intenta retroceder pero algo parece cortarle el paso. Ahora los vemos, ocultos
en la sombra, solo se ven decenas de pupilas amarillentas, clavadas en la
joven. Gatos, decenas de gatos negros, más oscuros que una noche sin estrellas.
Forman un circulo a su alrededor, la acechan desde su umbría posición. Tememos
que la ataquen…desearíamos ayudarla, pero somos menos que espíritus que rondan
a su alrededor, y no podemos parar el impasible avance de los gatos.
Los gatos no la atacan, solo la
observan; sus ambarinos iris escrutan a la joven, pacientemente esperan a que
la joven se vea cubierta de negros tatuajes, de que su piel pierda toda su
blancura, entonces se acercan. La joven intenta retroceder, pero está cada vez
más débil. Los gatos la rodean y la cubren, como un manto negro. Escuchamos
atentamente y esperamos oírla gritar, pero nada sucede, y por un momento un
silencio aterrador zumba en el ambiente. Al fin los gatos se separan y en lugar
de la joven encontramos a otro felino, de ojos grises, humanos, que poco a poco
se vuelven ambarinos.
La mala suerte se ha cobrado su
víctima, los gatos se retiran de las calles, las sombras pierden su profundidad
tenebrosa, y las ventanas se abren tímidamente, como parpadeantes ojos, y de
ella asoman personas de todas las edades.
La maldición del martes 13 ha
terminado.
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jueves 1 de diciembre de 2011
Los amantes de agua
Veo nuestro amor y pienso en
cientos de comparaciones, pienso que somos como el fuego, que nos quemaba al
principio como un deseo incontrolable, pero que luego se convirtió en una llama
firme y calida… pero el fuego es demasiado tempestuoso, demasiado intenso y
efímero. Pienso en el agua, en como puede ser brava como una torrente o calmada
como el agua que gotea suave por un canalón. El agua puede parecer calma y
mansa cuando en las profundidades bulle en medio de una tempestad. El agua
puede hervir ante la pasión más fogosa y convertirse en hielo ante la ausencia
más triste…pero mi rey, mi amado, lo que importa es que el agua es una pizca de
infinitud en un mundo tristemente finito…y eso, eso es tu amor para mi…
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dedicada,
historia de amor
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jueves 24 de noviembre de 2011
Minihistorias
Por ti bajaría a los infiernos y
arrancaría las granadas encarnadas de las mismas manos de la esposa de Hades.
Yo por ti me creería pájaro, más liviano que la brisa, y abriría por ti mis
brazos y daría un paso seguro y firme hacia el vacio, sin temor. Caminaría por
la negra furia de un volcán por ti, por llegar a alcanzarte y susurrarte en el
oído que ojala fueras mía.
***
Largas son las horas que caen
sobre mis hombros, como el polvo dormita sobre los muebles viejos y
abandonados. La escarcha helada y la liviana nieve se agolpan en mis
desgastados huesos, que han viajado tanto que han visto caer las nubes sobre el
suelo y rayos centelleantes subir como deslumbrantes centellas, he presenciado
como el dedo de Dios tocaba el mundo y he sentido tanto odio, temor e ira como
para desencadenar un millón de guerras. He visto un mundo al revés y lo he
visto enderezarse todo de nuevo. Hoy, el día de mi muerte, veré como este, mi
mundo, tan cambiante permanecerá imperturbable cuando yo desaparezca.
***
Gime la tela ante el embravecido viento.
Ruge el agua ansiosa ante la impaciencia del ocena, acallan los negros truenos
los gritos de temor de los hombres. Todo es caótico. Todo es temor. Todo es
supervivencia. Una docena de hombres y mujeres contra toda la fuerza de una
naturaleza colérica e implacable. Luchamos a brazo partido contra una tormenta
que quiere alimentar a los peces con nuestros huesos. Batallamos porque la hora
antes del amanecer siempre es la más oscura.
***
El aire es pegajoso, se pega a
mis extremidades. Siento un escalofrío que me recorre la espalda. Puedo oír un
sonido bajo y ronco, como un gruñido, quizás una risa ahogada. Por el rabillo
del ojo presiento un movimiento, pero al volverme solo hay sombras, que bailan
al compas de una vela. Otra vez ese sonido, esta vez más cerca, está casi a mi
lado. Siento una brisa en mi nuca, que me eriza el vello. No, una brisa no, un
aliento, que se siente cálido y huele a podredumbre. Mis piernas tiemblan por
el miedo, mis manos están empapadas de sudor, y mis dientes castañean ansiosos
en mi boca, pero no soy capaz de moverme. No consigo convencerme a mí mismo de
que el miedo es real. Cuando me decido a huir es demasiado tarde. Unas garras
negras y frías como el acero se ciernen alrededor de mi cuello y siento como la
sangre resbala cálida por mi cuello. Luego la risa resuena en mis oídos y todo
se vuelve negro.
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minirelato
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